Errantes. Poesía.


Ríos que se desbordan,

aguas que buscan nuevos cauces.

Y nosotros, 

arrojados al

 torbellino de las incertidumbres.

Ahora somos 

como dunas 

a merced del viento,

 los relámpagos nos recuerdan

 la brevedad del placer, 

la fugacidad de la vida.

 Solo somos nómadas

 en este mundo 

que no acabamos de comprender,

por lo que seguimos 

buscando el paraíso

cada cual a su manera,

huyendo de nosotros mismos

evitando la soledad,

apagar nuestros ruidos internos

que son como tormentas en la mar

que nos va ahogando,

como volcanes que nos van

abrasando.

Las calles, diluirse entre las muchedumbres

como antídoto al enfrentamiento con uno mismo.

Cerrar la puerta, 

correr, huir, 

sin saber a donde

el tio vivo de la vida

regresar, 

sin haber aprendido nada.

La rueda sigue girando.








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