Mi amor en la barca
cada golpe de remo
moja de agua mi corazón
sin ninguna razón.
Ondulante esta la mar
arrebatada de furiosas olas
ascendiendo hasta el cielo,
locura de pasión
enterrando la razón.
Onírica vida
da oxígeno al alma
maltratada por
desamores,
pesares.
Y me revuelvo en la hierba mojada
impregnándome de sus olores,
y, de repente,
caigo al vacío,
por un pozo negro
con turbias aguas,
buceo
entre tinieblas,
ráfagas de viento
acarician mi cuerpo
quizá sean almas
perdidas como yo
buscando un amor
para compartir
juntos el viaje
por la eternidad.
Somos espíritus
solitarios
desplazándonos
a través del aire
golpeándonos
unos contra otros
en busca
de una caricia
de un beso.
Atrás quedaron
las rencillas
las traiciones
las peleas
las guerras
cuando nos
dimos cuenta
que no nos
sirvieron para nada,
que, al final
todos perdimos,
y quisimos volver
a la inocencia
a volver al amor.
Volver a la naturaleza
a bañarnos desnudos
sin pudor
a besarnos
en publico
sin vergüenza.
Entonces destruimos
nuestras armas
y nos olvidamos
de nuestros pecados,
dejamos de arrepentirnos
y logramos ser libres
sin vanidades
sin egos
sin envidias
sin ambiciones.
sin soberbias.
Solo nos guiábamos
por el roce
de nuestros cuerpos
por el instinto
por el arrebato
de los corazones
aún ingenuos,
sin horas
sin tiempos establecidos
solo orientándonos
por el sol y la luna.
y ya dejamos de temer
a la muerte
porque aprendimos
a vivir plenamente
a vivir sin esperar nada
a vivir sin necesidad de dejar
ningún legado
ninguna herencia.
Solo dejar pasión
y ardor.
Solo esperar
a que nuestras almas
empiecen su vuelo.
y dejar atrás un mundo
que no logramos
comprender
que nos exasperaba
nos iba consumiendo
pero que seguíamos
amando
y ya solo nos tocaba
permanecer en él,
y esperar a dejarlo
si es posible con
dignidad
y con la
conciencia
de que estuvimos
siempre
luchando
por y para
el amor
luchando
por perseverar
en seguir
a nuestro corazón
antes que a las
leyes impuestas
en confiar
en nuestros
instintos
antes
que en erróneas
elucubraciones
o fantasías mentales.
Pasar por la vida
como lo que es,
un mero trámite
impuesto
un tránsito,
quizá hacía
la eternidad
o hacia
otra nueva vida,
quizá dejando vagar
un alma solitaria
o esa misma alma
introduciéndose
en otro cuerpo
de forma que
la rueda de la vida
nunca deje de girar,
hasta que llegue
un día
que sea más poderosa
la fuerza del amor
que del odio.
que sea más poderosa
la fuerza de la paz
que la de la guerra.

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